
Afortunadamente aún nos quedan razones para encender la televisión. Y la serie chilena de TV 31 minutos es un buen motivo para celebrar que hoy en día todavía se haga televisión de contenido. Me gusta el programa porque aunque está hecho con poco presupuesto la creatividad se desborda por un humor fresco y con canciones fuera de serie.
El origen del programa se dio cuando la productora Aplaplac decidió postular a un fondo concursable del CNTV, en la categoría de programa infantil. Resultando la ganadora, obteniendo fondos para producir 21 capítulos que serían transmitidos en Televisión Nacional de Chile. Al ver la popularidad del programa, los creadores accedieron a producir una segunda y una tercera temporada, esta vez con fondos del canal.